El precio de producir queso en California

Leche verde

Leche verde - Photodisc

Instituto de Lácteos de California

Excepto por un productor de queso, ¿por qué les debería importar a los californianos el precio del suero de leche, que es un componente de la leche y un derivado de la producción de queso?

Porque si una ley actual logra aumentar el precio de la leche que se usa para producir queso en California, le sacará otra gran tajada a nuestra economía, sacudiendo a una de las pocas historias exitosas de fabricación y manufactura –una industria que produce suficiente queso cada año para alrededor de 35 mil millones de sándwiches de queso asado.  Y será por el suero de queso.

El periódico Wisconsin State Journal informa que los productores de queso en ese estado ya están anticipando con entusiasmo el prospecto del fracaso de nuestra industria del queso, especialmente porque sólo unos pocos años atrás ellos mismos admitían en silencio que nosotros los superaríamos. Pero si el proyecto de ley AB 31 se aprueba, esto no ocurrirá.  Lo que ocurrirá es que muchos productores de queso en California estarán obligados a cerrar sus negocios, mientras que otros se mudarán y expandirán en otros estados.   En un momento en el que tendríamos que alentar nuevas inversiones para que la industria crezca, AB 31 la reducirá aumentando los costos de producción a niveles que en California hacen imposible obtener ganancias o competir. Esto no es inculcar temor.  Es una realidad económica.  Lo hemos visto con la industria aeroespacial y otras que se han ido del estado.

La producción de queso se ha convertido en una parte cada vez más importante en la economía de la agricultura. Sólo detrás de Wisconsin, los productores de queso de California actualmente producen cerca de 2,200 millones de libras de queso anualmente, trayendo unos $27 mil millones a la economía del estado cada año, ofreciendo más de 190,700 trabajos, y pagando millones de dólares en impuestos locales y estatales.  En este momento frágil de la recuperación de la economía de California, todos sentiríamos la pérdida si la industria se debilitara.

Desde la década del 30, el precio de la leche en California ha sido establecido por expertos del Departamento de Alimentos y Agricultura del Estado, que trabaja para equilibrar las necesidades de los tamberos, los procesadores y los consumidores. AB 31 transfiere esta autoridad a la Legislatura de California, aumentando dramáticamente el riesgo de que el precio de la leche se convierta en un “fútbol político”, creando incertidumbre regulatoria y caos en el mercado, que es precisamente lo que el sistema actual trata de evitar.

En lugar de ser guiado por las características únicas del mercado de California, AB 31 exige que el precio de la leche en California refleje el precio opcional más alto de leche establecido por la USDA en otros estados, que no tiene nada que ver con el costo real de producir y procesar leche en California.  Al aumentar arbitrariamente el costo de la leche, AB 31 no sólo perjudicará a los productores de queso, sino que puede inundar el mercado con excedentes de leche, haciendo que los precios caigan en picada, con los tamberos en definitiva ganando menos por la leche que procesan, y no más.

Quienes apoyan AB 31 dicen que el precio de la leche debe aumentar para reflejar el valor que los productores de leche derivan del procesamiento del suero de leche para productos comercializables como aditivos de comidas y suplementos dietéticos.  La realidad es que procesar el suero de leche es excesivamente costoso y el equipamiento necesario cuesta millones. Los típicos productores pequeños de queso necesitan producir cerca de 1.2 millones de libras de suero de leche diariamente para recuperar su inversión en el equipamiento de procesamiento. Pero de las 57 productoras de queso del estado, 33 están produciendo menos de 64,000 libras de suero de leche por día, y otras seis están por debajo de 1.2 millones de libras, que es lo que necesitan para no perder dinero. La única otra opción es desechar el suero de leche en lugar de procesarlo, pero eso también es costoso.

Además del daño inmediato que les causa a los productores de queso y a nuestra economía, AB 31 puede causar daños aún más profundos. Refuerza los esfuerzos de Texas, Nevada y otros lugares tratando de llevarse a nuestras empresas diciendo que California es un mal lugar para hacer negocios, donde cambios regulatorios arbitrarios e impredecibles hacen difícil el crecimiento de una empresa o competir con otros estados.   AB 31 simplemente reafirma esta imagen.